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El varón domado, obra de Esther Vilar publicada en el año 1971

EL VARÓN DOMADO

''El hombre está amaestrado de tal modo por la mujer que no puede vivir sin ella y hace, por lo tanto, todo lo que ella le exige. Lucha por la vida y llama a eso amor''

Esther Vilar

Publicado: 2014-11-02

Hace un par de días, un amigo me envió un vídeo intitulado “Como seducir a una mujer en 30 segundos”, lejos de ser una forma de llevar a la cama a una dama, era solo una estrategia de mercadotecnia, de cómo seducir a una mujer para que te compre algo en un lapso reducido, conociendo que ésta es la que administra y compra las cosas en la casa. 

Existen según pseudo-expertos, tantas formas de seducir a un mujer, que no desaprovechan la oportunidad para poner a la venta variados nombres con variados volúmenes de “Como enamorara a una mujer en 30 días”, “Como llevar a la cama a una mujer en 20 días”, “Como volver a enamorar a una mujer en 30 días”, “Si no te sirvieron los 30 días, te damos 30 días más”, y diferentes títulos cada uno más ridículo que el otro y cada uno más inservible que el otro. Por supuesto, hombres desesperados no faltan y buscan dichos libros esperando encontrar la respuesta a su soledad, uno de ellos me envió el libro “Sistema de seducción subliminal”, lo leí completo y la verdad me parece una estafa tremenda – no sé cuánto le costó adquirirlo – dichos ejemplos y demás no sirven para llevarse a la cama a una mujer en 12 minutos como lo afirma el autor apodado Thomas – que según él, conoce y se acuesta con una mujer cada noche.

Cada quien puede contar sus experiencias, pero de ahí, que intente decir que su método es el mejor y el universal, es un equívoco, cada mujer es un mundo diferente, o por lo menos tienen pensamientos en la mayoría de casos divergentes, aunque no para Ester Vilar que afirma que todas las mujeres son iguales, son inútiles, tontas y dueñas del sexo opuesto – o sea dueñas de los hombres.

Para Ester Vilar, el varón ve al desamparo femenino como un problema que él debe resolver, por eso – afirma Vilar – que no dudaría en reparar el coche averiado de una dama, sabiendo de ante mano que solo obtendrá las gracias - sumada a una extraña felicidad por servir a la dama en cuestión - sin importarle el tiempo perdido o las oportunidades que podría desperdiciar en el lapso que trabajó para ella. Por eso afirma Vilar, “la mujer hace sin el menor escrúpulo que el varón trabaje para ella siempre que se presenta la ocasión”. 

La mujer es pragmática, lo único que ha aprendido a propósito de averías automovilísticas es que hay que cargar la reparación a un hombre, y claro, ¿por qué la mujer se va a ocupar de reparaciones si la mitad del género humano - los varones - lo sabe hacer tan bien y está tan dispuesta a poner sus capacidades a disposición de la otra mitad? Las mujeres hacen que los varones trabajen para ellas, piensen por ellas, carguen en su lugar con todas las responsabilidades. Las mujeres explotan a los hombres. Y, sin embargo, los varones son robustos, inteligentes, imaginativos, mientras que las mujeres son débiles, tontas y carecen de fantasía.

¿Cómo es que, a pesar de ello, son las mujeres las que explotan a los hombres, y no a la inversa? ¿Será, tal vez, que la fuerza, la inteligencia y la imaginación no son en absoluto condiciones del poder, sino de la sumisión? ¿Que el mundo esté gobernado no por la capacidad, sino por los seres que no sirven más que para dominar, o sea, por las mujeres? Más, de ser así ¿cómo consiguen las mujeres que sus víctimas no se sientan humilladas y engañadas, sino como lo que en modo alguno son, como dueños, como «señores»? ¿Cómo consiguen las mujeres inspirar a los varones ese sentimiento de felicidad que experimentan cuando trabajan para ellas, esa consciencia orgullosa de su superioridad que les espolea – instiga - a rendir cada vez más? ¿Cómo no se desenmascara nunca a las mujeres?


Escrito por

Pierre.Maguilar

Lector esporádico. Aprendiz de periodista y cinéfilo en construcción.


Publicado en

Blog del Genio

De todo un poco.